
Los permisos
19 de Abr de 2021 | 11:40
Cuando era niño sabía que había que pedir permiso para muchas cosas, en la escuela para ir al baño, tirar la basura, para hablar, para entrar; en la casa para salir, para llegar tarde, para no llegar, etc. Los permisos normalmente los pedíamos para hacer cosas que queríamos hacer y necesitaban la aprobación de una figura de autoridad.
Como adultos los permisos se piden más por educación o son oficiales, ya sea laborales o por algo legal, sin embargo, también los pedimos cuando sabemos que no debemos hacer algo y lo queremos hacer.
Hace unos días una persona con hipertensión arterial preguntaba si podía comer una hamburguesa de Carls Jr. Pareciera que lo hace porque realmente no sabe si la puede comer o no, pero es muy común que los pacientes quieran que las demás personas o el personal de salud avale la transgresión alimenticia o la falta de ejercicio.
Mis analogías no siempre son las mejores, frecuentemente después de hablar siento que me excedí, pero como así acostumbro y este es mi escrito ahí les va otra.
Imagínense que están un grupo de secuestradores y uno de ellos le pregunta a los demás si estará mal insultar a la persona que tienen secuestrada, lo más probable es que haya risas y le digan que no está mal, que incluso lo pueden acompañar con uno o dos zapes y le iría bien a la víctima, claro, para cualquiera de nosotros, no solamente está mal, es aberrante.
Por supuesto que creo en los grupos de ayuda mutua, necesitamos que haya más, pero por lo regular deben estar regulados por un profesional de la salud, porque si no, puede haber muchas irregularidades y opiniones que no siempre son las mejores.
Entonces, como porque tengo ansiedad, porque me lo merezco, pero necesito que me digan que esta bien, que aún rompiendo mi plan alimenticio o no llevando uno, estoy siendo responsable al preguntarme o preguntarte si lo puedo hacer.
En general justificamos lo que hacemos, pero cuando se trata de algo que a luces vistas nos hace daño, entonces necesitamos que alguien más lo justifique o lo apruebe. “Pedimos permiso”.
Es de adultos hacerse responsable de sus actos, sin embargo, no siempre nos lo enseñaron así en la infancia.
Hace unos días tuve una charla con mis maestros favoritos, y me decían que parte de las ventajas de una mayor educación es que se pueden tomar mejores decisiones en la vida (no siempre).
Hace unos años tuve el placer de ser alumno del maestro Agustín Lara (el médico) y nos decía que procuráramos educar al paciente, porque un paciente educado es un paciente que vamos a poder tener en metas de control, hoy a 13 años a un poco más de lo platicado, puedo decir que un paciente educado no nos va a pedir permiso, porque sabe muy bien que eso que quiere hacer le hace daño, no digo que no lo vaya a hacer un poco, lo que digo es que va a ser responsable de sus actos.
P.D. Esto último aplica para pacientes, no para secuestradores.