Manuel Huerta
Manuel Huerta Ladrón de Guevara
Por Manuel Huerta

En los últimos días hemos observado cómo se pretende confundir a la población con movilizaciones de personas que expresan inconformidad “por la desaparición de estancias infantiles”. Es importante tener claro que las guarderías no desaparecen, aunque sí van a cambiar las reglas de operación para poner orden en todas ellas y brindar una buena atención a niñas y niños, dentro de un esquema de transparencia y honestidad, pero en especial de seguridad a los menores y de tranquilidad para los padres. La razón principal de estos cambios se deben a las irregularidades graves que se encontraron en el funcionamiento de esas estancias, detectadas inicialmente por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), tales como trato discrecional en la asignación de estancias, cobros indebidos (cuotas adicionales aplicada a los padres), padrones inflados, estancias fantasmas, red de prestanombres (hay casos en que una sola persona con otros nombres acumulaba hasta 10 de estos lugares), sobornos a supervisores y capacitación deficiente.

El DIF junto con autoridades de Protección Civil verificaron que unas 7 mil estancias representan un total riesgo para niñas y niños, a pesar de lo cual seguían funcionando, cuando debían estar cerradas por carecer hasta de lo más elemental; sólo un 30 por ciento no tienen situación de riesgo, 26 por ciento presenta condiciones que pueden representar riesgo y deben atenderse en el corto plazo, y un 4 por ciento de ellas no funcionan.

En 2018, la Auditoría Superior de la Federación observó al programa de Estancias Infantiles adscrito entonces a la SEDESOL, por no acreditar la admisión de 319 estancias durante 2017, que tampoco cumplieron con la norma; no se priorizó localidades con desventajas geográficas, económicas ni sociales, ni se acreditó la capacitación básica, inicial y complementaria del personal, aun cuando reportó la capacitación de 22 mil responsables de estancias.

En el país, suman 330 mil las niñas y niños inscritos a las 9 mil 582 estancias, de los cuales la secretaría de Bienestar no encontró la presencia de aproximadamente 80 mil niños presuntamente inscritos a estos centros, de acuerdo a las más de 42 mil supervisiones que realizó DIF, y sólo encontraron una población de alrededor de 244 mil menores. Por eso, ahora, las Estancias Infantiles adscritas a la Secretaría de Bienestar ofrecerán este respaldo bajo un esquema coordinado entre las instituciones del sistema de salud, el Sistema DIF y los gobiernos locales, con nuevos lineamientos para normar que su funcionamiento sea bajo estándares de máximo cuidado y bienestar para las niñas y los niños beneficiarios.

El apoyo será directo a las mamás y los papás para eliminar trámites que propician corrupción y trato discrecional. Los beneficiarios recibirán mil 600 pesos bimestrales por cada niña o niño de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 3 años, mil 600 pesos bimestrales por cada niña o niño indígena de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 4 años, y tres mil 600 pesos bimestrales por cada niña o niño con discapacidad de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 4 años. Además, niñas y niños que ya están registrados en el padrón, seguirán recibiendo ese apoyo, aunque tengan más de 3 años. Los que tendrán prioridad en este programa serán los hijos de padres que no cuenten con seguridad social (se pedirá carta de no afiliación al IMSS o ISSSTE), que pertenezcan a comunidades indígenas y/o que vivan en zonas con altos niveles de violencia.

Tenemos la certeza de que el Gobierno de México continúa trabajando arduamente por los que más lo necesitan en el país; nuestros niños, nuestros Adultos Mayores, el campo, que dará empleo y evitará que el fenómeno migratorio sea por necesidad. La 4ª Transformación cumple, acabando con la corrupción, levantamos el primer peldaño hacía la reconstrucción del México que elegimos, que anhelamos y que merecemos todos los mexicanos.

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