
CRONICA: UNA NOCHE DE TIGRES
| 03 de Marzo 2014
Redacción Crónica Veracruz
Por: Javier Ramírez Carrillo
La sexta noche del carnaval de Veracruz luce aplacible. El calor no ha tomado la fuerza de siempre. Las luces de los edificios y las lámparas del malecón le dan una mejor presentación al previo del concierto de los populares y emblemáticos Tigres del Norte en la macroplaza. A pocos minutos del inicio del evento, las zonas “reservadas” lucen a medias en su capacidad, mientras en la mayor parte de la explanada, donde cada quien se ha ganado su lugar al aguantar horas de pie, la conglomeración es impresionante.
Los vendedores ambulantes, que ya son parte del paisaje de este tipo de eventos, buscan compradores de queso de hebra, frituras, aguas, refresco y desde luego, cerveza; mientras los asistentes prestan atención a un trabajador de la Secretaría de Protección Civil del gobierno de Veracruz que da las indicaciones y medidas de seguridad ante alguna contingencia.
El reacomodo de los espectadores de la zona más alejada del escenario se implementa para llenar los espacios vacíos de las primeras áreas del masivo; mientras miles de personas observan y permanecen atrás de las vallas, color amarillo, ilusionadas con una oportunidad para avanzar unos metros, tomar una de las sillas negras y escuchar y ver por una mega pantalla a los oriundos de Sinaloa.
Entre los espectadores sentados en las zonas vip y oro, la vestimenta estilo norteño se distingue, de manera principal por el color verde y amarillo de algunas camisas; los comentarios sobre el chapo y el narcotráfico son inevitables por el contexto musical en el que nos encontramos. Algunas mujeres se apresuran a comprar la cerveza, mientras sus acompañantes masculinos negocian el precio de un cigarro.
El espectáculo, estrictamente puntual, da inicio con los conocidos conductores de radio el Toper y Juan Santiago, quienes en 10 minutos “prenden” al público con los clásicos coros del “jarocho”, la música del artista estadounidense Pitbull y la burla hacia el equipo de los Tiburones Rojos de Veracruz, de quienes dicen están en su gira de despedida de la primera división del fútbol mexicano.
Con un promocional de la cadena Telemundo sobre el estreno de una serie que aborda la vida del personaje de Camelia la Texana, inicia la presentación de los Tigres del Norte. La euforia del público se manifiesta mediante chiflidos, expresiones verbales, gritos, aplausos y miles de celulares que con la cámara encendida buscan guardar registro de este magno concierto del carnaval porteño.
La reina del sur, es el primer tema que interpretan, provocando con mayor ímpetu las muestras de alegría, mientras que la atención y comentarios de los miembros
de la prensa se la lleva a quien han dedicado este tema: Xóchitl Tress, la polémica panista que buscó la diputación local por el distrito de Acayucan en la última contienda electoral veracruzana. Los comentarios hacia el tema hacen lubricar hipótesis sobre el autor de dicho mensaje en la inmensa pantalla del evento.
La banda del carro rojo, emblema de la música norteña, arrancó el coro de la mayoría de los asistentes, quienes no se percataban o simulan hacerlo, que el audio del show estaba fallando desde el inicio de la presentación, donde los hermanos originarios de Mocorito cantaban en vivo. La puerta negra, No puede enamorarme más y Ni parientes somos hicieron presente el sentimentalismo de las mujeres y La jaula de oro emocionó a quien alguna vez emigró al territorio de nuestro vecino del norte.
La mesa del rincón se llevó la ovación al momento que los choques de botes de cerveza emulaban, quizá, algún recuerdo de cantina. El jefe de jefes y La manzanita hicieron que los encargados de la logística del evento se olvidaran de su función principal, mientras Quiero volar contigo motivó los abrazos entre las parejas. Ayúdame a creer despertó la duda, el recuerdo o reproche por alguna infidelidad, al paso que Señor locutor y Agua salada inspiraban añoranza.
Agua salada, Camelia la Texana, La tumba falsa, Directo al corazón y Pedro y Pablo fueron los temas que antecedieron a la culminación de este evento, donde los recuerdos y las reflexiones estuvieron presentes en las mentes y cantos de los veracruzanos y visitantes que vivieron una noche de tigres en el carnaval número 90 del puerto jarocho, que en cada ocasión simbólica demuestra que sabe sufrir y cantar, como escribiera hace décadas el maestro Agustín Lara.