Por Oscar Lara

La renuncia de Margarita Zavala al Partido Acción Nacional ha causado fuerte controversia, pero sobre todo, una gran sacudida al interior del partido en el que se inició, formó y militó por más de 30 años.

A la crisis política que enfrenta el PAN y su dirigencia nacional, no le viene para nada bien la salida de un personaje cuyo músculo político se ha fortalecido tras finalizar su gestión en los Pinos, fuerza que le servirá a Zavala para entregar al órgano electoral, las más de 860 mil firmas de apoyo para poder inscribirse como candidata independiente a la Presidencia de la República.

El próximo 14 de octubre vence el plazo para registrar su candidatura independiente ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y Margarita se considera fuerte para entrar a la contienda.

Sin embargo, en esta coyuntura, es necesario precisar que la candidatura de Margarita Zavala, si bien, afectaría directamente a quien resulte candidato del Frente Ciudadano, no le alcanzaría para derrotar al sistema, por lo que solo dispersaría el voto útil, beneficiando con ello a quienes ostentan el poder.

La auténtica opción de cambio verdadero, está representada por MORENA en la figura de Andrés Manuel López Obrador y su Proyecto Alternativo de Nación.

Dejando atrás demagogias y vanas palabrerías, López Obrador es el único de los presidenciables, que ha comprobado ser un hombre que gobierna con transparencia y en beneficio real y palpable de sus gobernados.

Aquí los hechos:

Andrés Manuel al frente del Gobierno del Distrito Federal logró que éste fuera primer lugar nacional en construcción de obra pública; construyó el segundo piso del Periférico; impulsó el sistema de salud y amplió la infraestructura existente; redujo el índice delictivo 21.6%; logró una inversión extranjera de 30 mil 795 mdd, representando el 57.8% del total nacional; llevó a cabo un programa de austeridad, reduciendo el sueldo de altos funcionarios, liberando con ello 11 mil mdp; mantuvo en solo 3.3% el crecimiento de la deuda pública y de acuerdo a la encuesta City Majors, fue considerado el segundo mejor alcalde del mundo en 2004.

Lo que se ve no se juzga.

Los mexicanos debemos ser cuidadosos y no dejarnos llevar por espejismos que únicamente convienen a los mismos de siempre, a la cúpula del poder.

El electorado hoy requiere hechos tangibles, cuantificables y comprobables, no más campañas de despensas, de tarjetas, de láminas y demás dádivas que buscan engañar el pueblo con las promesas de siempre.

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