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  • En un duelo decisivo por la permanencia, los Tiburones Rojos de Veracruz salieron abantes, pues vencieron 3-2 al conjunto de Puebla en la décima jornada pendiente del Clausura 2017

Por José Eduardo Solís

VERACRUZ-

Los del Puerto sabían que ganar este partido era de suma importancia. Así lo hicieron. Dos goles de Daniel Villalva y otro más del renacido Ángel Reyna, dieron la victoria a los locales.

LA CRÓNICA

El encuentro comenzaría tenso. Los Tiburones tomaron la iniciativa. Ángel Reyna hizo un par de disparos que más que peligro, ocasionaron emoción, ingrediente que no faltaría en el ‘Pirata’ Fuente durante toda la noche.

Hubo un ligero dominio de los escualos al principio, pero los poblanos supieron responder por medio de una jugada a velocidad de Pedro Alexis Canelo; al minuto 25, el delantero argentino tiró un pique y dejó en el camino al defensa Jesús Paganoni. Cuando amenazaba con anotar, Gallese, el arquero de Veracruz, leyó bien la jugada y salió a tiempo. El riesgo se esfumaba.

Sin embargo, minutos después, una acción causó polémica. Era la mano de Rodrigo Noya en la línea de su portería. El defensa escualo, con su extremidad, sacó un tiro del delantero poblano Federico González que anunciaba el gol. El réferi no pitó nada.

Instantes seguidos, vino otro disparo a bocajarro de Pedro Canelo que Pedro Gallese de nuevo supo contener.

Puebla ya era otro. El duelo se tornaba de ida y vuelta. Ambos equipos ya habían generado ocasiones de gol. Pero la fortuna sería para los de casa.

Al minuto 41, Adrián Luna recibió un balón que de inmediato mandó al área. En eso, Ángel Reyna apareció para cerrar la pinza. El balón se diluía pero el ex americanista lo alcanzó. Cacheteó la pelota y concretaba el primero.

La gente lo gritó como nunca. Reyna corrió hacía la grada y agradeció a los presentes. Miró al cielo levantando sus manos. Abrazó a sus compañeros. En una esquina, se tiró al campo, no se supo si lloró por la anotación, pues tras 945 minutos jugados en lo va que de este torneo, el delantero apenas marcaba.

Y por si fuera poco, a nada de terminar el primer tiempo, Daniel Villalva, hacía el segundo gol.

De nuevo la grada se llenó de júbilo. Era el dos a cero en contra de uno de los rivales que no caen bien en el puerto. El ‘Clásico del Sur’ daba ya un ganador.

Así terminó el primer capítulo en la cancha del ‘Pirata’ donde una luna agradable, de plata como la de Agustín Lara, también era espectadora.

Para la parte complementaria, todos creyeron que el partido ya estaba en la bolsa del Tiburón, que nada podía impedir el triunfo. No fue así.

Apenas ocho minutos del segundo tiempo, Pedro Canelo descontó. Un cabezazo que ganó Patricio Araujo al filo del área chica sirvió para que el artillero de la Franja pusiera el 1-2.

Se helaba la sangre en una cálida noche veracruzana.

José Cardozo, técnico de Puebla, analizaba el encuentro. El dirigente paraguayo arremangó sus pantalones. Agachó su mirada lo más que pudo a ras de pasto para guardar cada detalle del partido.

Y el presagió ocurrió, lo que se temía, el segundo gol de los Camoteros; Carlos Gutiérrez concretó el empate. Había zozobra el ‘Pirata’. Olía a juegos de segunda división en el puerto. Caras amargas se veían.

Pero de pronto, Villalva, de la nada, apareció. No pasaron muchos minutos tras el empate poblano. Keko anotaba el tercero, la vuelta en el marcador.

Ese estadio explotó. Se prendieron bengalas rojas. Los cánticos desgarraban gargantas. Fue Adrián Luna quien mandó el pase para que el ‘Keko’ hiciera doblete y pusiera el 3-2.

A partir de ahí, Veracruz jugó a manejar el resultado. Pepe Cardozo ajustó a su equipo pero no alcanzó.

Reyna comenzó a exhibir jugadas. Se notaba cómodo en el campo, gustoso por su noche de gol ante unos 15 mil espectadores en el estadio.

No había para más. Final del partido. Los Tiburones ganaban al Puebla un difícil partido por ser rivales directos en el cociente. El descenso se ponía ardiente.

Ahora Veracruz llegó a 111 puntos, igualando al Morelia, está cuatro unidades debajo de Puebla y espera resultados del resto de la jornada para conocer la matemática completa de la tabla porcentual.

Por el momento, el Tiburón arrastró a su víctima a uno de sus mares donde no hay regreso, lugar donde la bestia oceánica saciará su apetito.

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