Por: Luis Antonio Sosa von Putlitz.

En el fútbol, así como en la vida, no hay nada escrito. Cuando todo indicaba que América celebraría su centenario con el título de liga, apareció la anotación de Edgar Dueñas que alargó el partido a penales, tras el empate a un gol en tiempo extra. Allí, desde los once pasos, Tigres cambió el rumbo de la historia. Sumó su quinta estrella, y de paso será recordado por asestar al americanismo una de sus derrotas más dolorosas.

La expectativa era muy alta, pese a que en el juego de ida el público se quedó con ganas de más emociones. Sin embargo, el Estadio Universitario fue testigo de un primer tiempo trabado en media cancha. Un disparo potente de Javier Aquino, que terminó atajando Moisés Muñoz, y un centro de Rubens Sambueza que Oribe Peralta casi remata de chilena, fueron las jugadas de más peligro durante los primeros 45 minutos.

El ritmo del partido no varió demasiado en el inicio de la segunda mitad: pocas opciones de gol en ambas porterías. Pero todo cambió al minuto 54, cuando Javier Aquino salió por lesión y entró Damián Álvarez en su lugar. La ‘Chilindrina’ revolucionó el ataque de los felinos y, por consecuencia, provocó la reacción del América, que al 55 tuvo una clara opción de gol. Oribe, sólo en el área, conectó un centro pero no pudo darle dirección de portería.

Los de casa reaccionarían dos minutos después con desborde realizado por Damián Álvarez y rematado por Jurgen Damm, que apenas pasó desviado de la portería azulcrema. A partir de ese momento, el encuentro se tornaría de ida y vuelta, con llegadas para ambas escuadras. Damián Álvarez y Gignac se hicieron dueños del ataque auriazul, mientras que Renato Ibarra y Rubens Sambueza hicieron lo propio con la ofensiva de las Águilas.

Cuando el segundo tiempo llegaba a su fin y se vislumbraban los tiempos extra, una falta de TorresNilo sobre Ibarra, y su consecuente expulsión, rompieron el equilibrio del juego. América, sabiéndose superior en número, tomó la iniciativa y fruto de ello fue el gol convertido por Edson Álvarez, al minuto 94, tras rematar un tiro de esquina.

Después del tanto americanista, un pleito entre LaVolpe y Gignac por poco y se convierte en batalla campal; incluso hubo golpes en la banca azulcrema. El zafarrancho dejó como saldo la expulsión de Paolo Goltz y ‘La Palmera’ Rivas. Ambos conjuntos terminarían el partido con nueve hombres en la cancha.

El cierre fue trepidante, con Tigres volcado al ataque pero cuidando de no ceder mucho terreno al América, que seguía siendo muy peligroso. Pese a los esfuerzos defensivos, la insistencia de los locales terminaría materializándose en un heroico gol convertido por Edgar Dueñas, tras rematar de cabeza un centro de Jurgen Damm. La anotación cayó un par de minutos antes de que el árbitro silbara.

Y en los penales, se hizo evidente el estado anímico de ambos equipos luego de ese gol de último instante que le dio vida a los felinos. Tigres no falló ninguno. Gignac abrió el marcador e inyectó confianza a sus compañeros. América no convirtió uno solo de sus penales; la frustración se hizo evidente en los rostros de sus jugadores, que se supieron tan cerca de la victoria.

Tigres y su afición se irán de vacaciones con el mejor de los regalos: el título de liga. El americanismo, por otro lado, pasó una de sus peores navidades. Para vencedores y vencidos, solamente queda la espera. La espera de repetir la gloria, o la espera de tomar la revancha que pueda sanar heridas.

 

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