El “Viejo” y su “viuda” salieron a bailar por las calles del centro de la ciudad de Veracruz mucho antes del 31 de diciembre, fecha tradicional para las procesiones de jóvenes y niños en la búsqueda del “aguinaldo” de fin de año. Sin embargo la llegada del último día del 2013 dio rienda suelta a varios grupos de batucadas, en su mayoría, para cumplir puntualmente con la costumbre del “Viejo”.

Al toque de los tambores, un niño de lentes oscuros, peluca y barba blancas, “agoniza” con unos pasos de baile, interpretando al 2013 que se va, mientras su curvilínea “viuda”, un joven en faldas y con una peluca canosa, extiende su sombrero y mueve el trasero inflado con un par de globos, pidiendo a los transeúntes unas monedas.

Son la batucada “Vasco de Gama” y aunque en febrero son cientos de ellos los que se lanzan al bulevar Manuel Ávila Camacho para las fiestas del Carnaval, en diciembre solo 9 recorren la zona de mercados y el Centro Histórico de Veracruz haciéndola del “Año Viejo” y su viuda.

Marcos Ponce, quien dirige la batucada “Vasco de Gama”, comentó que desde hace 10 años llevan la tradición a las calles del puerto de Veracruz; no obstante comentó que desde hace un par de diciembres el baile y la música del “Viejo” se adelantan un día a lo acostumbrado. Así, en 2013 la fecha para iniciar la pedida del “aguinaldo” fue el 29 de diciembre.

 A una cuadra otra “viuda”, de cabello azul y labios rojos, envía besos a los hombres que caminan por la calle 5 de mayo. Intenta bailar con algunos, que rechazan su invitación mirando a la mujer que traen del brazo. La “viuda” no insiste pero pide su “aguinaldo”. De 4 personas que pasan, solo una le da unas cuantas monedas que no desaniman al personaje a seguir bailando por la calle.

La bulla de ambas batucadas se reproduce en el Barrio de La Huaca, en el Mercado Hidalgo y en otras zonas de Veracruz, así como en colonias de Boca del Río, municipio conurbano. El verso clásico de “Ahí viene el Viejo muriéndose de risa…” ha sido reemplazado por el sonido de tambores, platillos y panderos. Pero el año que se va, en el municipio, lo sigue haciendo moviendo los pies al compás de un ritmo alegre y aflorando a la “viuda” que hay en el interior de cada joven “jarocho”.

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