Para Samuel Olivos López, desde sus 9 años de edad; el 31 de diciembre no es un día de celebración, pues cada año tiene que recordar que en el 2002, perdió a su madre y tía al mismo tiempo, ya que ambas fallecieron en el incendio del mercado, ambas habían asistido a la zona centro de la ciudad para realizar las últimas compras para la cena de fin de año, y juntó con otras 27 personas nunca más regresaron a sus casas.

Con 21 años de edad, Samuel Olivos López, es uno de los pocos familiares que asistieron a la misa de conmemoración de la tragedia del 2002, en donde escasamente recuerda a su madre Evangelina López Cerón y su tía María del Pilar López Cerón, quienes aseguró estaban embarazadas cuando se registró el siniestro.

“Si, vengo a intentar recordar un poco de ella y de mi tía, aunque sé que es imposible, pero trato de que nunca se me olvide, ya no tienen nada los días 31 para mí y mi familia, es un día más”.

A pesar de los 11 años que han pasado, el joven sigue recordando cómo sus familiares mayores, desde las 6 de la tarde de ese funesto día, comenzaron a buscar a su madre y tía, hasta que les avisaron al otro día que se encontraba en el Servicio de Medicina Forense.

“Sólo me acuerdo que fue de repente, las estábamos esperando para la cena, pero eran las 6 y no llegaban y fue hasta el otro día que nos avisaron que estaba en el SEMEFO, ellas habían venido a comprar cosas para la cena como cualquier familia, las buscamos y teníamos esperanza que estuvieran vivas las dos, pero ya no, me cambio la vida demasiado”.

A pesar de la tragedia y que tiene pocos recuerdo de la mujer que le dio la vida, él y sus hermanos aseguró han salido adelante.

Tanto Evangelina López Cerón, como su hermana María del Pilar López Cerón, fueron encontradas sin vida dentro del comercio denominado “El Armario”, sitio en donde por desgracia luego del incendio fueron halladas más víctimas, quienes se quedaron encerrados y murieron asfixiados.

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