• Árboles inclinados, grietas, el surgimiento de un manantial en donde estaba seco, puertas que no cierran correctamente o bardas que se desplazan son señales que pueden alertar ante un posible deslizamiento

• En El Capulín, el área deslizada mide unos 200 metros de ancho y más de un kilómetro de largo, con aproximadamente 4 millones de metros cúbicos de material desplazado

Xalapa, Ver.- Por invitación del gobernador Javier Duarte de Ochoa, geólogos de Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) recorren 15 municipios en las sierras de Misantla, Zongolica y Chiconquiaco a fin de analizar la situación de las laderas de cerros y montañas de estas regiones.

Al detallar que como parte de este recorrido hacen visitas en lugares con desgajamientos de cerros de las comunidades de Liquidámbar e Independencia, en Misantla, San Juan, en Tehuipango, y El Capulín, en Chiconquiaco, la representante del Instituto de Geología de la UNAM y asesora de Protección Civil (PC), Wendy Morales Barrera, informó que seguirán verificando todas las solicitudes de la población y se evaluarán los riesgos.

La asesora de PC hizo un llamado a la población y a las autoridades municipales a estar alerta ante la presencia de posibles indicios de inestabilidad en una ladera y que podría derivar en un deslizamiento: árboles inclinados, grietas, el surgimiento de un manantial en donde estaba seco, puertas que no cierran correctamente o bardas que se desplazan.

La gente conoce muy bien la comunidad donde vive, dijo la especialista, así que cuando les explicamos por qué aparecen las grietas, empiezan a asociar las características de su terreno con el fenómeno, de esta manera empiezan a identificar las zonas de riesgo y zonas seguras.

El deslizamiento de El Capulín, en el municipio de Chiconquiaco, ejemplificó, fue avisado por la gente de la localidad antes de que sucediera, esto permitió evacuar a la población con oportunidad; la Secretaría de Protección Civil pudo intervenir a tiempo.

Toda la zona montañosa de Veracruz en este momento puede considerarse inestable, por eso es tan importante esta valoración, señaló el subdirector de Riesgos Geológicos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), Ramón Espinasa Pereña. “Con las lluvias tan intensas de las semanas anteriores, prácticamente todos los cerros y montañas del estado se han saturado de agua y ese peso es el que está generando gran cantidad de deslaves, y todavía podría haber más, sobre todo si sigue lloviendo”.

Muchas comunidades visitadas están en situación de riesgo. Muestra de ello es el deslizamiento de El Capulín, en Chiconquiaco, donde se tuvo que evacuar a toda la población.

El desgajamiento de este cerro es muy grande y está prácticamente encima de donde está situada la comunidad, por eso se decidió evacuar, explicó.

El área deslizada mide unos 200 metros de ancho y más de un kilómetro de largo, con aproximadamente cuatro millones de metros cúbicos de material desplazado. “La tercera parte de ese pueblo se tiene que reubicar totalmente y el resto se evacuó preventivamente porque, si continúan las lluvias, se va a seguir moviendo”.

Finalmente, el geólogo recordó a la población que, una vez que ocurre uno de estos fenómenos, la zona que se ha deslizado queda prácticamente inhabilitada para cualquier tipo de uso del suelo. Tal vez si deja de llover, se estabiliza la ladera y se reforesta, dentro de muchos años esas zonas se vuelvan a reutilizar.

DEJANOS TU COMENTARIO