POR: JOSÉ CALZADA

En 1994, el Partido Acción Nacional inició su presencia real en el estado de Veracruz con Roberto Bueno Campos quien ganó la alcaldía de Veracruz, apoyado desde la Secretaría de Gobierno de Veracruz por el entonces priísta Miguel Ángel Yunes Linares, el festejo del pacto fue la presencia del gobernador Patricio Chirinos Calero a la toma de protesta. En el 2004 tras no lograr la candidatura al gobierno de Veracruz por el PRI, Miguel Ángel Yunes Linares renuncia al PRI y anuncia su integración al PAN, partido con el que ganó la elección el pasado mes de junio, pero los panistas jamás han aceptado del todo la presencia de la familia Yunes por diversas circunstancias entre ellas por los acuerdos cupulares del jefe del clan y por el barrido de los grupos azules que con la presencia de los Yunes se deben conformar con las migajas de los puestos públicos y sujetarse a la voluntad de la familia que pone y dispone. Y precisamente ahí donde Miguel Ángel Yunes impulsó de manera velada el nacimiento del PAN hoy existe una rebelión en su contra por parte de los panistas generada por el interés de Fernando Yunes Márquez de participar como candidato del PAN a la alcaldía de Veracruz

Esta semana las tribus azules no soportaron más el yugo de los Yunes y tronaron como chinanpines algunos de plano decidieron abandonar las filas azules y otros se organizan para luchar por el partido, sin embargo, la hoja de vida política de los Yunes indica que la imposición del todavía senador Fernando Yunes será un hecho y será el próximo candidato del PAN a la alcaldía de Veracruz.

En el 2010, Yunes Linares negoció en la cúpula más alta del panismo y logró tumbar a la mala a Gerardo Buganza Salmerón de la candidatura azul al gobierno de Veracruz, los votos de los consejeros del PAN se hicieron ceniza ante el inexplicable poder de Yunes para adueñarse del PAN y desde ahí participar en la elección que no ganó pero que repitió la medicina para postularse por segunda ocasión como aspirante al gobierno con mejores resultados.

Es así como la solicitud de licencia de Fernando Yunes Linares al Senado para buscar la candidatura a la alcaldía de Veracruz se convirtió en la bomba que le explotó a los panistas y de inmediato los aspirantes Oscar Lara Hernández y Rafael Acosta Croda se calentaron al grado de renunciar en vez de emprender una lucha interna para evitar la imposición del hijo del gobernador.

Y es que para nadie es un secreto que la familia Yunes busca mantenerse en el poder y sobretodo disponer del PAN a su antojo; de esa manera desde Boca del Río su base de operaciones, mantienen a Miguel Ángel Yunes Márquez en la alcaldía, a Fernando en la Senaduría y al jefe del clan en la gubernatura. La idea de la familia tampoco es impredecible y se puede descifrar a leguas, es heredar la gubernatura Miguel Ángel Yunes Márquez y dejar en la alcaldía de Veracruz a Fernando, por supuesto que en Boca del Río pondrían a su incondicional Humberto Alonso Morelli para que les cuide el changarro y en un caso extremo dejar al propio Fernando en Boca del Río en caso de que los panistas impidan su postulación en Veracruz.

En la última década la presencia de los Yunes en el PAN ha sido factor de fractura y deserción de algunas cabezas de grupo como el propio Buganza, Alba Leonina y Alejandro Vázquez por mencionar algunos, pero al parecer en esta ocasión, los panistas porteños están dispuestos a dar la batalla interna para impedir la imposición de Fernando Yunes bajo el esquema de simulación y los cañonazos a los consejeros, así lo denuncia Agustín Andrade Murga quien busca aliados dentro de las filas del PAN para fortalecer la contención.

Con esas declaraciones Andrade Murga recibe el beneficio de la duda para emprender una lucha contra la familia Yunes, no será fácil, pero tampoco imposible. En caso de fracasar es posible que exista una gran fractura en el PAN de Veracruz ese mismo partido que creció a partir de 1994 cuando Miguel Ángel Yunes Linares como priísta, sembró la semilla azul en vez de apoyar al candidato del PRI, Oscar Rodriguez Hernández

En los próximos días se observarán movimientos telúricos al interior del PAN en Veracruz y las oscilaciones alcanzarán la capital veracruzana, incluida la alcoba del gobernador en el Palacio de Gobierno.

WINCKLER SE TAMBALEA

Jorge Winckler, el abogado de la familia Yunes que entró con calzador a la Fiscalía General del Estado de Veracruz se tambalea en su cargo apenas un par de meses después de tomar posesión, todo parece indicar que el puesto le quedó muy grande y no logra llenarlo. Se confirma así la máxima popular de que no es lo mismo ser borracho que cantinero.

Hoy el abogado porteño se jala los pelos para tratar de legitimarse sin tener la capacidad para ello, la lista de errores se ensancha cada día más y pone en riesgo la estabilidad, credibilidad y ética de la Fiscalía General de Veracruz, al no consolidar un sistema de procuración de justicia real.

Desde su propia llegada al cargo, Jorge Winckler estaba obligado a demostrar sus capacidades, pero no lo entendió y hoy está a punto morder el polvo ante la sociedad más allá de mantenerse en el puesto. La novatez y el nuevo Sistema de Justicia Acusatorio se han convertido en motivos de insomnio del fiscal.

La actitud de justiciero del nuevo gobierno de Veracruz no encontró el eco en la Fiscalía a pesar de contar con un titular a modo, la incapacidad de éste se convirtió en debilidad del gobernador para meter a la cárcel a la banda delincuencial que saqueó a Veracruz como lo comprometió en campaña.

Es así como el primero de esa banda, Leonel Bustos, titular del Seguro Popular en los sexenios de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa fue capturado y con la misma abandonó la cárcel por la falta de solidez del proceso en su contra.

En las semanas siguientes, fueron detenidos César del Ángel y Arturo Bermúdez Zurita con conocida currícula y se presumen condiciones similares dentro de sus procesos que por medio de amparos acarician la posibilidad de pisar la calle y burlarse del fiscal Winckler.

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