“Se lo voy a decir así, no tuve ni pa´ tomarme un refresco” expresó Tomás de la Cruz, saxofonista de 80 años, con 60 dentro de la música. Dice ser “oaxaco” con 40 años en el puerto de Veracruz y músico, porque ya no le queda de otra.

En el día del Músico, celebrado por cientos en la conurbación Veracruz-Boca del Río con cantos de acción de gracias en las iglesias dirigidos a Santa Cecilia, patrona del oficio, y fiestas en los sindicatos, no todos se sumaron al festejo.

“Es muy raquítico el negocio de la música, estamos viviendo con poco, ya no da (…) Me imagino que es por la miseria, tantas cosas malas, la falta de trabajo” opinó el saxofonista. “Los que tienen moneda ya no gastan, ya la cuidan” mencionó.

Tomás, de baja estatura y rostro serio, ofrece la tarjeta de su agrupación “Marimba La Tropical de Tomás de la Cruz”, “Para todo tipo de evento social”. No obstante, de lunes a domingo, su lugar de trabajo es siempre el mismo desde hace años: frente a un café en el Malecón de Veracruz.

Ahora, lo acompañan el baterista Francisco Octavio, de 37 años, y otro saxofonista, el más joven del grupo con 18 años, Moisés Acevedo Navarro.

Sin embargo, Francisco Octavio comentó que por el grupo han pasado chiapanecos, defeños, cordobeses, de otros lugares, pues la música es un negocio en donde “hay que buscarle”, dijo.

“Tu familia llega de otros lugares, te quedas de chico, haces tu vida” expresó Octavio, quien lleva 7 años con don Tomás, pero muchos más de músico.

Estudió en la Escuela Municipal de Bellas Artes (EMBA) y ha estado en grupos como Audaz, Nativo Show o La Sociedad de Cardel. El escenario es lo que le gusta, añadió; pero siempre se tiene que regresar al Malecón de Veracruz, donde la ganancia no es mucha y depende de la temporada vacacional.

En vez del “chupe” y la bailada en la celebración anual del Sindicato Filarmónico de Músicos, Francisco mencionó que prefirió llegar temprano al café a instalar los instrumentos.

Mientras esperan la hora en que los clientes comiencen a pedir “Veracruz”, “Cielito Lindo” o “Farolito”, Moisés Acevedo, quien también estudia Ingeniería en Mecatrónica, anuncia perfumes y lentes de sol a los transeúntes.

“El puesto lo tengo, es trabajo, la marimba, es por gusto” aseguró. Sin embargo, el señor Tomás a gente joven como Moisés, no les recomienda el oficio de la música. “No hay dinero, no hay sueldo”, dijo.

Mencionó que él sigue de músico porque a su edad ya no consigue trabajo. “Si hubiera chamba…” expresó, para luego detenerse y añadir “Si ni los jóvenes tienen en qué trabajar”.

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