Rodeados con cuerdas de rafia a los extremos para no desformarse, en filas de 5 en 5 como los niños y niñas de kínder en desfile patrio que han dejado sin clases, los docentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tomaron las calles de Veracruz hasta llegar a la Macroplaza del Malecón de la ciudad.

El objetivo de 2 horas de caminata bajo sol y lluvia, además de la obstrucción al paso de los vehículos en calles principales del municipio, fue llamar a la unidad a los maestros y maestras del Movimiento Magisterial Popular Veracruzano (MMPV) con la CNTE. Sin embargo, a la mitad del camino el contingente del MMPV Veracruz, se sumó a la movilización, pero en dirección contraria.

El movimiento magisterial liderado por el vocero Alejandro Cucurachi Durán llevó a casi 500 docentes desde el Registro Civil de Veracruz hasta la plaza de la Soberanía atravesando Díaz Mirón y la calle Simón Bolívar. Allí, un escenario digno de Carnaval los esperaba en la explanada del asta bandera, que sirvió como uno de los 3 puntos de partida para la marcha convocada por la CNTE horas antes.

Desde las 9 de la mañana, docentes de Orizaba, Córdoba y la conurbación, además de los Tuxtlas buscaban el agua de a litro, el volován de pollo y los platanitos fritos para aguantar el trayecto que inició a las 10 y media de la mañana.

“¡Hasta la victoria siempre, sí señor, hasta la victoria siempre!” era aventado al aire jarocho por los gritos de los cerca de 900 maestros y maestras que ordenados y a paso lento, pero regular, se dirigieron hacia la avenida Díaz Mirón.

Entre el grupo destacaban cartulinas con mensajes como “Somos padres de familia y apoyamos a nuestros maestros”, aunque las manos que las sostenían eran de madres y no de hombres; brazos en alto invocando al comandante “Che” Guevara de estudiantes no argentinos sino de Educación Física de la Universidad Veracruzana. Y un maestro de deportes emitiendo un discurso a toda bocina como si de un político se tratara.

Alrededor de todos ellos, además de las cuerdas de rafia rojas, caras de molestia tras los parabrisas, rostros atentos asomados entre las cortinas de alguna oficina, personas tomando fotos afuera de las tiendas. Bolívar se unió con Díaz Mirón y así lo hizo también el contingente del MMPV y la CNTE en Veracruz con los docentes que habían esperado su momento para avanzar en el ISSSTE de Díaz Mirón.

El grupo creció de 900 a 1,400 personas, aproximadamente. Provenientes de Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y el Distrito Federal, la movilización de la CNTE encabezó la procesión de inconformes desde ese momento. Por la central de autobuses un júbilo se apoderó de todos ellos: en el carril contrario aparecieron los maestros y maestras del MMPV de la ciudad de Veracruz. El desborde de alegría y porras de apoyo se fueron apagando cuando vieron que pasaron de largo, con rumbo hacia Bolívar.

Cuadras después, con las cartulinas y las lonas empapadas por una lluvia repentina, los docentes de la Coordinadora arribaron al parque Zamora. Sin detenerse, al contingente mayor se sumaron alrededor de 200 profesores y profesoras de Xalapa, que habían partido una hora antes desde la estatua de Cuauhtémoc, al otro lado de la ciudad.

Se había agotado el sol pero el calor humano, para nada. Eran más personas y las voces más intensas. Siguieron invocando al “Che”, denostando a los diputados, al presidente Enrique Peña Nieto y a los líderes sindicales que les dieron la espalda. En la calle Independencia era imposible no notarlos. El eco de sus gritos rebotaba en los edificios añejos y animó a no pocos a documentar en video y foto el acontecimiento de la Coordinadora en su paso por Veracruz.

El oficial de Tránsito en la esquina de Mario Molina y Zaragoza solo se encogió de brazos ante los pitidos de automovilistas que le reclamaron por qué dejó pasar a miles de personas por la calle. Insurgentes Veracruzanos también se abrió ante ellos y el Malecón, con sus turistas en las Parroquias, con los comerciantes del Mercado de Artesanías y los niños recoge monedas, se detuvo.

“Las leyes secundarias de la Reforma Educativa no van a pasar en ningún estado donde tenga la presencia la Coordinadora” expresó Rubén Núñez Ginez, líder de la sección 22 de la CNTE de Oaxaca, poco después de la 1 de la tarde en un templete cerca del muelle de la T en la Macroplaza. Frente a él una masa de todos los colores y olores, respaldaba su discurso.

“¡La educación pública la quieren desaparecer, nosotros con nuestra lucha la vamos a defender!”, “¡No hay 2, como la 22!” y “¡Oaxaca, aguanta Veracruz se levanta!”, los gritos de 3 mil personas chocaban al unísono con la Torre de Pemex, con José Azueta petrificado y doliente, y con los barcos gigantes de las orillas.

Núñez Gínez, junto con otros líderes de Michoacán, el Distrito Federal, Guerrero y Chiapas, estado en el que hace 34 años nació la CNTE, emitieron su respaldo a Veracruz e hicieron un “llamado fraterno y combativo” para que el magisterio veracruzano continuara su lucha pero bajo la directriz de la coordinadora.

Mientras en la plaza de la Soberanía, el MMPV reiteraba su lucha a distancia porque, a decir de Cucurachi Durán, no todos iban a caber en la Macroplaza, en el Malecón Zenyazen Escobar García, del MMPV de Córdoba a nombre de todos los docentes veracruzanos dijo que el movimiento magisterial se unía a la CNTE.

A las 2 de la tarde, con el cielo blanco y un poco más de frescura en el ambiente, puños en alto se levantaron para entonar el himno de la Coordinadora. “¡Venceremos, venceremos! mil cadenas habrá que romper, ¡Venceremos, venceremos! al Estado sabremos vencer!”.

 

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