Foto: Fox Sports

Por José Eduardo Solís
Monterrey, Nuevo León

Alguien debió habérselo aconsejado y seguramente Rubens Sambueza lo aceptó. Conocían del temperamento del futbolista, pero ya entrando en la cancha, donde se juega una importante final, las cosas siempre cambian.

Polémico por sus expulsiones sinrazón, a Rubens quizá le advirtieron que en los cien años del América debía ganarse con obligación el único título disponible.

El capitán azulcrema que se ha ganado el gafete de líder por su indiscutible talento, empañado a veces por su indisciplina dentro del campo, no cumplió con el cometido señalado.

Ya tenía una tarjeta amarilla por la costumbre de reclamar al árbitro. Los réferis lo estaban cazando. Jorge Isaac Rojas expulsó a Torres Nilo y sintió, como una regla no establecida en el balompié, que del bando americanista tenía que echar a alguien para compensar las cosas.

Fue en el minuto 102 de lo añadido que Rubens derribó a Hugo Ayala y el árbitro le sacó la roja. La falta no fue para tanto, pero encontraron en Rubens el pretexto perfecto para nivelar el partido.

América iba ganando 2-1 en el marcador global. Los vientos soplaban a favor de los de Coapa para llevarse el trofeo 13, pero tras la expulsión del capitán argentino, Tigres se reconfortó y encimó al rival.

Luego se desató una pelea en el campo donde otros jugadores fueron expulsados. Después de todo el fango que emergió de lo sucedido en el Volcán, los universitarios empataron con un gol de Jesús Dueñas al final del tiempo extra.

Ya en los penales, los norteños simplemente aniquilaron al equipo del centenario.

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