Veracruz, Ver., 13 de enero de 2017.- Guardias de la Administración Portuaria Integral de Veracruz (Apiver) impidieron la entrada y salida a las familias y pescadores que aún habitan y trabajan en Punta Gorda. El conflicto avivó la exigencia de recibir la indemnización a la que Apiver se comprometió desde hace años por causa de la ampliación portuaria.

Rabia, impotencia, confusión, se vivieron desde las siete de la mañana frente a la reja que restringe desde el año pasado el ingreso a Playa Norte y Punta Gorda. Señoras, mujeres y hombres mayores que llegaron a pescar como todos los días, y a los que se les impidió el ingreso pese a estar numerados y registrados ante los guardias.

Del otro lado, allá en la playa, familias que no podían salir por alimentos, agua o combustible para echar a andar las embarcaciones. Los vigilantes les dijeron que tras dejar la zona, no podrían volver a entrar.

Enrique Ronzón, concesionario con cuatro lanchas de pesca y con el que laboran varios pescadores, expresó que la tarde del jueves habitantes de Punta Gorda impidieron la entrada de los camiones con piedra para la construcción de las escolleras del nuevo puerto. Se trató de un intento de conseguir el diálogo, dijo, pues la obra avanza sin que ellos sean debidamente compensados.

Se trata de concesionarios de pesca, pescadores con permisos en regla desde la década de los noventa, que mantienen sus bodegas y viviendas al interior de Punta Gorda.

Luego del acto, los guardias comenzaron las restricciones.

El director de Pesca y Acuacultura, Joaquín Sosa Herrera, arribó a la zona para mediar en la situación.

Ante medios de comunicación dijo que el 90 por ciento de palaperos ya fue indemnizado; quedan aún seis o siete casas por tirar, y el 100 por ciento de pescadores continúa sin ser compensado. Comentó que existe incertidumbre entre los afectados, pues no hay fechas ni cantidades para la indemnización.

“139”, ” 91″, “36”… Números eran pronunciados a manera de identificación por quienes, a cuenta gotas, accedieron luego de la intervención del director de pesca estatal y funcionarios de Apiver.

Aún durante varios minutos permanecieron en la entrada tras la reja, para esperar al resto de sus compañeros. Mientras tanto, a decir de algunos, sus redes bajo el agua se echaron a perder con la pesca que con suerte cayó entre los hilos durante la madrugada.

Ninguno de ellos garantizó que está situación no volverá a suceder, y que los pescadores y sus familias serán indemnizados. La salida para los habitantes hasta el momento, continúa condicionada.

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