En Veracruz existe un patio considerado Monumento Histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde 2004. Sus casas cargan el peso de casi 300 años de historia y dan hogar a 16 familias desde hace varias generaciones. No obstante, desde hace 2 semanas, el empresario Valentín Ruiz Ortíz ha intentado desalojar por la fuerza a sus habitantes, pues planea vender el terreno a una escuela para la construcción de una cancha deportiva.

Ayer a las 3 de la tarde 4 policías estatales y obreros con mazo en mano entraron por la fuerza a Patio Bravo, sin orden de demolición y con la encomienda de derribar 3 viviendas. La señora Leonor Velázquez, de 84 años, fue desalojada por segunda ocasión de una de las construcciones, luego de que hace 2 semanas, la sacaran de otra de las casas.

Los mazos empezaron a romper el techo ante la desesperación de los vecinos del sitio quienes pidieron la intervención de la Marina Armada y de Protección Civil. Fue a las 4 de la tarde que se presentó personal de ambas dependencias y, a decir de Rosalía Delgado Ramos, de 46 años de edad, solo así los trabajadores desaparecieron del lugar.

Hoy, cintas naranjas de PC resguardan simbólicamente 3 casas ya sin techo. Los habitantes del patio que alguna vez estuvo a las afueras de la antigua muralla del puerto de Veracruz, esperan que Ruiz Ortiz les venda las habitaciones y deje de enviar a sujetos para presionarlos a abandonar el lugar.

Hace 12 años,el empresario dejó de cobrarles la renta. “Desde entonces nos hubiera vendido y ya cada quien hasta hubiera terminado de pagar su casa” expresó Delgado Ramos, agregando que no desean la reubicación.

“Aquí tenemos tantos años, aquí están nuestra historia, nuestras raíces (…) no pedimos otra cosa que no sea algo que él pueda lograr” dijo la señora y recordó que otros patios que han sufrido la misma situación, como los del Barrio de la Huaca, han conseguido tratos con los dueños de los terrenos para quedarse en los sitios adquiriendo las casas.

René Novoa vive en uno de los cuartos gracias a una herencia de su tío. Cuenta 20 años habitando el Patio Bravo y es conocedor de su historia pasada. “Era un trasmuro, servía para que los trabajadores de los muelles no tuvieran que irse a sus lugares de origen y se quedaran aquí. Luego ellos se quedaron a vivir aquí. Muchos somos descendientes de esos trabajadores” señaló el veracruzano.

En el patio pueden hallarse lavaderos antiguos que todavía son usados por algunas de las vecinas; las regaderas son compartidas por ellos y las que en el pasado fueron letrinas para los obreros del puerto antiguo, ahora sirven como desagües. “Se va la historia, parte del centro histórico. Por eso lo defendemos con tanto coraje” dijo René.

Los vecinos aseguraron que en 2 semanas, cuando los hombres del mazo y martillo regresen por más paredes para hacerlas escombros, llamarán a los elementos de la Marina Armada, pues son los únicos que les han ofrecido protección y apoyo.

Mientras tanto la dirección de Centro Histórico del Ayuntamiento les ofrece 14 mil pesos para que se vayan del lugar, pues fue la negociación única que pudo hacer con Valentín Ruiz Ortiz; el INAH, no se ha aparecido nunca. Ni siquiera desde 2004, cuando el lugar fue reconocido como monumento de alto valor histórico para la nación.

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