Por: JOSÉ CALZADA

Es cierto que el insensible aumento al costo de las gasolinas como producto de las circunstancias económicas internacionales, no es el pretexto para trasformar la irritación social en actos delictivos con la primitiva justificación del alimento, pero sí, obliga al análisis para que el pueblo piense dos veces en la elección de sus gobernantes. Es posible que no sea el modelo neoliberal lo que falló en México, sino el sistema político en cualquiera de sus expresiones partidistas.

Aunque en varios estados del país, se registran actos de saqueo al comercio en todos sus tamaños por personas que de manera misteriosa e “improvisada” se unen para cometer esos delitos, lo más cercano que se puede describir es en las ciudades de Veracruz, Tierra Blanca, Tres Valles, Medellín de Bravo y Xalapa, donde el impacto de esos actos alcanzó a toda la población y detuvo la actividad económica en uno de los días de mayor comercio con motivo del Día de Reyes.

Las escenas son tétricas, insólitas, increíbles, impotentes e insoportables para el grueso de la sociedad que trabaja para salir adelante y que vive de su esfuerzo, pero también son reales. Algunas se pueden describir así:

– Balaceras nocturnas y diurnas que dejan un saldo preliminar de dos muertos.

– Elementos de la policía estatal rebasada, en calidad de observadora de los actos ante la superioridad numérica de los delincuentes.

– El gobernador Miguel Ángel Yunes con mucho valor encarando a los delincuentes, pero con la generosidad de ofrecer 500 pesos de su dinero para sofocar el hambre de los saqueadores.

– Delincuentes atados y encuerados por parte de los comerciantes unidos que ante la falta de respuesta inmediata de la policía batallan contra su adrenalina para no caer en actos de justicia por su propia mano.

– Vecinos de tiendas de conveniencia armados con palos y piedras para defender las pocas tiendas que no han sido alcanzada por las hordas delictivas que en las últimas 72 horas sembraron miedo.

– Super mercados saqueados y abandonados, otros cerrados por prevención en un escenario de guerra, sin guerra.

– Después de 48 horas de saqueos y crisis, la Policía Federal y la Gendarmería Nacional llegan a Veracruz para protagonizar un desfile por el bulevar costero mientras en diferentes partes de Veracruz existen saqueos y los afectados se defienden como pueden.

– Psicosis colectiva en zonas comerciales y residenciales que generan movilizaciones ante los rumores de ataques por parte de los saqueadores.

Son tan sólo algunas de las escenas que en las últimas 72 horas se han generado en las ciudades de Veracruz, Xalapa, Tierra Blanca, Medellín y Tres Valles, como consecuencia de la respuesta de algunos grupos al alza del precio de la gasolina.

Las personas que participan en estos actos, no son los veracruzanos que se dedican a trabajar para llevar el sustento a su hogar y que también están irritados con la situación económica que propicia el aumento a los combustibles, se trata de grupos bien organizados con efectivos sistemas de comunicación y de convocatoria para respuesta rápida.

Los saqueadores son miembros de organizaciones creadas desde el mismo poder y que se manipulan para actos políticos a cambio de concesiones de reservas territoriales para notificaciones de nuevas colonias, de transporte público y de proyectos productivos que en muchas ocasiones son diezmados por los propios funcionarios.

Esas organizaciones llamadas sociales, que amagan al gobierno, que toman calles y palacios y que duermen en campamentos a cambio de un lote para vivir, mientras sus líderes se benefician de las negociaciones económicas y políticas que los llevan a la riqueza y hasta diputaciones.

De esa manera se explica la efectividad de los saqueadores que en cuestión de minutos merodean, rodean y atacan su objetivo sin que el sistema de seguridad pública cuente con la capacidad de respuesta para establecer el orden y detenerlos. No son delincuentes comunes, muchos menos fortuitos, se trata de delincuentes organizados.

TRUNCA EPN VISITAS A VERACRUZ

El 6 de enero del 2013 tras 12 años de gobierno panista, el presidente Enrique Peña Nieto reactivó las visitas presidenciales al Puerto Veracruz para conmemorar el aniversario de la Promulgación de la Ley Agraria por Venustiano Carranza en 1915, sin embargo, en el 2017 por primera vez en su mandato y en virtud de las condiciones de vandalismo que padece la capital económica de la entidad, el Ejecutivo Nacional no se presentó.

En esta ocasión y con un gobierno estatal panista, el Presidente decidió no exponerse a pesar de que su amplia comprensión de la inconformidad social por las decisiones de su gobierno, prefirió enviar a un representante, al secretario de Agricultura, José Calzada Rovirosa, pero también hizo presencia el presidente nacional del PRI aunque en un evento privado alterno.

Es notable que debido a la falta de condiciones políticas y sociales que propiciaran su visita para este evento, hay un sector de la población afectado por sus reformas y ése es el campesino, siendo Veracruz un bastión de apoyo y de votos duros para el Partido Revolucionario Institucional. Pero los tiempos cambian, este día se quedaron esperando.

Por otra parte, en la vieja estrategia de que la mejor defensa es el ataque, Enrique Ochoa Reza pidió al priismo veracruzano acusar al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares si comete irregularidades con el fin acumular argumentos para la próxima campaña en la que se renovarán los 212 ayuntamientos de Veracruz.

plumanegra12@gmail.com

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