Por: Luis Antonio Sosa von Putlitz.

Muy parejo el choque de fuerzas que se vio la noche de este jueves, en la grama del estadio Azteca. Las Águilas del América y los Tigres se enfrentaron en el primer duelo de la Gran Final, por la conquista de la Liga MX. El resultado: empate a un gol que deja todo en el aire. Los anotadores: André Gignac para la escuadra felina, y Bruno Valdez para los americanistas. El nuevo campeón se decidirá en navidad.

El América, aprovechando su condición de local, fue quien dominó gran parte del encuentro. Durante los primeros 45 minutos, los pupilos de Ricardo LaVolpe se hicieron con el control de la pelota, pero estuvieron faltos de creatividad a la hora de llegar a la meta auriazul. Tigres, por su parte, acechaba el contragolpe. Aunque sin mucho éxito, porque los defensas americanistas habían logrado anular a sus jugadores más peligrosos.

Pocas oportunidades de peligro había podido generar el local, pero la insistencia rindió sus frutos al minuto 25. En una jugada muy peleada dentro del área felina, Oribe Peralta cayó y el árbitro Paul Delgadillo inmediatamente marcó penal a favor de las Águilas. Inmejorable oportunidad la que tuvieron LaVolpe y sus dirigidos frente a sí. Pero la afición terminó ahogando su grito al ver que Oribe estrelló la pelota en el poste superior.

Los americanistas tuvieron otra oportunidad al minuto 40, tras un potente disparo de Michael Arroyo en tiro libre, que el portero Nahuel Guzmán acabó atajando bien.

Dicen los expertos en fútbol que gol fallado es gol en contra. Tigres no había podido encarar el arco de Moisés Muñoz, pero con una le bastó para dar el zarpazo. André Pierre Gignac, el hombre gol de los felinos, fue quien silenció a la tribuna del Azteca al 44 de tiempo corrido. Gran jugada en la que el francés superó a su marcador en el uno a uno y definió con sangre fría, mandando el balón por debajo de las piernas de Muñoz.

Ahora, los americanistas tenían más razones para salir y reflejar su dominio en el marcador. Pero en el segundo tiempo les resultó más difícil pasar la barrera contraria, bien plantada. Cosas del fútbol, justo cuando América no lucía en su mejor momento ofensivo llegó el tanto que hizo explotar el estadio Azteca, al minuto 68.

Bruno Valdez fue el encargado de provocar el estallido de gargantas, luego de rematar una pelota que Pablo Aguilar había peinado previamente dentro del área de Tigres, en jugada que surgió de un tiro de esquina.

Se emparejaron los cartones, y el nivel de juego también. América seguía siendo el de la iniciativa, aunque sin éxito a la hora de superar a la defensa de su rival. Mientras que el ‘Tuca’ Ferretti decidió, tras la lesión de Gignac al minuto 75, ir a lo seguro y hacer cambios para fortalecer su muralla.

Hubo muy poco daño en este primer duelo de la Gran Final, y es casi una garantía que en la vuelta habrá emociones no aptas para cardíacos. Los niños estarán abriendo sus regalos cuando la afición mexicana sabrá si América se bañará de gloria en el festejo de sus cien años, o Tigres será recordado por haberle provocado a los americanistas la peor navidad de su historia.

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